Sobre la palabra vinculada

Para persona libro hay dos condiciones muy sencillas y humanas, que nos hacen bien:
-La libre elección de un texto deseado.
-Narrarlo con la naturalidad, la precisión y el respeto que aporta la Palabra Vinculada.

Esta segunda condición (que, como la primera, es más una posibilidad que una condición en sí) es narrar el texto deseado usando las palabras con precisión, con una actitud no colonizadora y sí de encuentro, de manera que se pueda establecer un vínculo con la persona, o personas, a quien va dirigida nuestra palabra, con la palabra misma y con la acción de salir del silencio y hablar. En eso consiste el enfoque de la palabra vinculada, de la que nuestra manera de vivir nos aleja continuamente.

Una niña describió perfectamente a las palabras vinculadas al decir que son “de chocolate fundido”. Decía que “se adaptan a las personas como el chocolate al bizcocho”. Personas de todo el mundo las reconocen y dicen que no son algo extraño a sus vidas, porque usamos así las palabras cuando tenemos una criatura en nuestros brazos, o un amor, o a alguien que se nos está muriendo. Son de las de verdad, de las que nos expresan bien, con precisión y delicadeza. De las que no se diluyen en el aire ni intentan colonizar a quien las escucha. De las que llegan. Quizá por ello las tememos tanto como las deseamos. Las usamos porque este modo de ofrecer las palabras revela la manera de vivir, y convivir, que buscamos. Porque muestran bien el texto que elegimos.

La palabra vinculada es fruto de una investigación de años realizada por Antonio Rodríguez Menéndez, creador del proyecto, en el Teatro Estudio Tuzla y la Escuela de Lectura de Madrid en torno al uso que hacemos de las palabras. Es la mirada que respira la que crea el vínculo. El Proyecto Fahrenheit 451 ayuda a aprender a usarla, a la vez que la palabra vinculada sirve para que las narraciones de las personas libro sean más humanas.

Quienes usan la palabra vinculada lo hacen sin imponerse, sin colonizar las palabras ni con ellas, sin deshacerse de ellas, siguiendo cómo las recibe ese otro, cómo las reciben ellos mismos. Usamos la palabra vinculada cuando tenemos una criatura en nuestros brazos, o un amor, o a alguien que se nos está muriendo. Son palabras más humanas, porque crean cercanía, vínculo, porque no pueden vivir sino con precisión, porque nacen de los silencios, de la mirada que respira. Van unidas a la delicadeza y, sin embargo, no renuncian a la enjundia. Todas las personas saben cuándo estamos usando con ellas la palabra vinculada, y cuándo no, igual que sabemos cuándo nos abrazan de verdad. Las desean, porque están vivas y son vitales, pero las temen porque exigen reconocer errores y comprometerse. Pero no son palabras de otro mundo. Aprender a usarlas no requiere una técnica especial, sino un cambio de actitud. Y nos plantean un dilema: elegir entre convertir nuestras palabras en vinculadas o limitarnos a soltarlas, diseminarlas, irresponsablemente.

La palabra vinculada sirve para el encuentro de los seres humanos, y no es otro el reto de todas las culturas a lo largo de todas las épocas. Es serena, sosegada, y no gusta de las catarsis, sino de la relación libre e intensa, crítica, esa que dura mientras haya sensibilidad y no aparezca la intención de colonizar (por algo la rechaza el poder). Esto implica no ir con ideas preconcebidas, sino asumir la duda y que nuestro caminar sea rizomático, que en cualquier momento pueda cambiar de sentido. Porque el texto vinculado se puede alterar y nosotras, las personas que lo usamos, alterarnos con él.

Todas las palabras son vinculadas. Es la forma de entregarlas lo que crea el vínculo. Para conseguirlo, hay que mirar y respirar a la persona o personas a quien las dirigimos, a las palabras que vamos a decir o leer algo, y al hecho mismo de salir del silencio y emprender la entrega de una palabra en un momento y lugar concretos. Aprendamos a usar la palabra vinculada. Vínculo no es atadura. Es encuentro con otras maneras de mirar la vida.

  • Dada su enorme eficacia, estamos elaborando tutoriales pedagógicos para enseñar a usar la palabra vinculada de manera muy básica. Los mostraremos en cuanto estén disponibles.

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