Taller formativo de personas libro en Nápoles.

El 16 y 17 de septiembre, en Nápoles, las personas libro daremos un nuevo impulso al proyecto Fahrenheit 451. La labor entusiasta de las mujeres de papel italianas (donne di carta) hace que este movimiento para la ciudadanía esté muy vivo. Asistiré a este encuentro para colaborar con ellas y estudiar la manera de impulsar la Carta a Europa y el Manifiesto de la Lectura.

Seminario formativo su come diventare una persona libro e approcci metodologici alla lettura ad alta voce.

 

https://personelibrodonnedicarta.wordpress.com/la-voce-che-e-in-te-alla-ri-scoperta-della-lettura-del-racconto-del-ricordo/

https://www.facebook.com/events/1449483111812537/

http://www.comunicati-stampa.net/com/la-voce-che-in-te.html 

 

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Una “sabiduría” (un cuento sobre las personas libro y la palabra vinculada)

Imaginad que alguien, después de estar mucho tiempo observando a las personas, descubre algo y se lanza al camino porque necesita dar a conocer lo que ha aprendido.

Imaginad que visita un pueblo y ve que sus gentes no saben que tienen a su alcance buenos alimentos y tampoco saben cocinarlos bien. Les muestra cómo elegir libremente lo que quieren comer y dónde pueden encontrarlo. Hasta les dice que no hace falta comer mucho para estar bien alimentados. Y les demuestra que pueden disfrutar del aroma, la textura, el sabor y el olor de, incluso, unas simples hojas de verdura. Y les enseña cómo cocinarlas sin necesidad de utensilios o aparatos sofisticados, y que el fuego, algo que sus antepasados ya conocían, es la mejor herramienta, y la lentitud. Les habla de cocinar disfrutando de cada acción, por pequeña que sea. Les dice cómo pueden conservar sus alimentos para disfrutar de ellos cuando los necesiten o les apetezca. Les dice también que tan importante como la comida es el comer acompañado, con sosiego, con mantel limpio si es posible, con frugalidad, con buen humor… Imaginad que todo esto y más les enseña esta persona a los habitantes de aquel pueblo.

Seguimos con la historia. Un día tiene que irse. Le manifiestan que han aprendido mucho. Quiere saber qué han aprendido y le dicen que a elegir sus alimentos libremente, a cocinarlos para que sepan bien y no pierdan propiedades y a compartirlos con otras personas con alegría. Le dicen que es buena su sabiduría (así llaman a sus conocimientos aprendidos por simple observación). Ve entonces esa persona que se puede ir a otro lugar para enseñar a sus gentes lo mismo que ha enseñado a estas. Se despide y les pide que se organicen para recoger sus alimentos, para seguir aprendiendo a cocinarlos y para celebrar comidas, aunque no haya motivo alguno. Simplemente porque sí. También les pide que muestren esta “sabiduría” que han aprendido a otras personas, ya que si a ellas les hace bien y la han recibido como un regalo, es lógico que otras personas tengan la misma oportunidad. Le dicen que sí, que se organizarán y que llevarán la sabiduría recibida a otras personas. Y se va confiada y alegre. Camina con brío al emprender su viaje, aunque sabe que va a echar de menos a las gentes de ese lugar.

Visita pueblos, ciudades y aldeas muy diferentes y distantes, y muestra que hay alimento al alcance de cualquiera, pero insiste en que es esencial cocinarlo adecuadamente y celebrar comidas sencillas para conseguir amistad, el mayor tesoro. Las gentes le dan las gracias, mientras esta persona les dice que enseña por necesidad ya que la sabiduría no sirve de nada si no se comparte. Y les anima a que lleven esta sabiduría a todas las personas. Les dice cómo, aunque les advierte de que hay muchas maneras de hacer llegar algo a los otros. Les dice que pueden celebrar comidas e invitar a personas que no saben que tienen alimentos a su alcance ni tampoco cómo cocinarlos, y que les pueden explicar cómo hacerlo.

Suelen decirle que han aprendido bien cómo elegir los alimentos, ya que solo tienen que dejarse llevar por su intuición (por su deseo, llegan a decir), pero que necesitan mejorar esa manera de cocinar en la que los alimentos no pierden propiedades y saben muy ricos. Como lo dicen sinceramente, esta persona les contesta que volverá para seguir ampliando este aprendizaje en la cocina.

Se dedica a viajar para encontrarse con personas de diferentes lugares y condiciones con el fin de enseñarles a hallar en sus propios lugares los alimentos que necesitan y a enseñarles a cocinarlos aunque sea muy básicamente para que disfruten de ellos apreciando todos sus valores, y siempre les anima a que se encuentren con otras personas para compartir sus alimentos y su manera de cocinarlos con alegría y sin olvidar la frugalidad ni el mantel.

Un día, en uno de sus viajes, una persona pequeña, pero que había empleado mucha energía en dar a conocer lo que ha recibido, le dice que es necesario que todas las personas del mundo sepan cómo encontrar los alimentos que están al alcance, cómo cocinarlos adecuadamente y que haya muchos encuentros gozosos en torno a esas comidas. Le dice también que hay mucha hambruna y tristeza en las gentes de a pie y que esas personas necesitan alimentarse y encontrarse entre ellas en torno a una comida. Sería tan bueno que pudieras hacerlo… Y recibe una contestación: Lo haremos, pero hemos de hacerlo todas las personas juntas. Si quienes ya sabemos esto nos organizamos bien, tal vez podamos llevarlo a todo el mundo como solicitas. La mujer pequeña (esta persona era una mujer) dice que no está bien no dar a conocer esta sabiduría, esta posibilidad de mejorar nuestras vidas, que ahora que la conocen son responsables de compartirla. Eso hago yo, contesta la persona que se lo enseñó, pero a veces me encuentro sola en medio del camino. La mujer pequeña le dice que es necesario ahuyentar soledades. Le da las gracias a la persona pequeña por haberle dicho aquello. También le da un abrazo grande.

Al poco tiempo, escribe a todas las personas que ha visitado para explicarles que es necesario organizarse para llevar esta sabiduría a todos los lugares del mundo, pero pide que le aporten sus reflexiones y propuestas. Como no sabe cuántas personas conocen esta sabiduría, también les pide ayuda para hacer una especie de censo. Esto hace, y lo hace con una sonrisa enorme.

Piensa que se van a apuntar todas, que va a recibir muchas reflexiones, variadas propuestas, incluso contrarias unas a otras, pero siempre razonadas para conseguir ser eficaces y compartir bien aquella sabiduría. Le entristece cuando algunas de esas personas reconocen que les sientan muy bien los alimentos y más si son cocinados de esta manera, pero no dicen nada de la necesidad de llevar la sabiduría por todos los lugares y a todas las personas, y más a quienes más hambre tienen y con más soledad e incomprensión se hallan. Le entristece que algunas personas solo piensen en su estómago y en compartir comida con aquellas otras que les caen bien; pero, siempre observa con atención a los humanos y sus pasiones, para comprender lo que les impulsa a encerrarse en sí mismos y hasta a odiarse y a llevar vidas tan infelices. Le entristece, pero lo respeta. Aunque piensa que, a veces, un estómago lleno vacía el cerebro y sobre todo el corazón. En cualquier caso, se alegra de que hayan aprendido a conseguir alimento y a cocinarlo, y de que valoren las comidas compartidas.

Pero, a pesar de esta tristeza, le apoyan otras personas, pocas, que creen en la necesidad de compartir la sabiduría aprendida. Algunas argumentan que les encantaría compartir comida con personas muy distintas. Entonces piensa en el encuentro de personas y comidas muy diferentes, y esto le llena de gozo.

Con el tiempo, comprueba que ciertas personas siguen beneficiándose de lo aprendido pero sin comprometerse para compartirlo, y quiere considerar esto como un logro, no como algo malo en sí. Pero otras se van organizando, y crean un verdadero plan para que esta sencilla sabiduría tan necesaria llegue a gentes de todos los lugares.

La historia no acaba aquí. Estas personas están en medio del camino. Se las puede encontrar. Las reconoces por su sencillez, por la limpia alegría que comparten, y por sus alimentos. Si te las encuentras, aunque sea a deshora (que es cuando ocurren los encuentros verdaderos) les puedes preguntar por esa “sabiduría”. Entonces, se sientan junto al camino contigo y comparten su frugal comida. Te dicen que no tengas prisa, que la lentitud es un valor en la comida, que la saborees, que la huelas, que la comentes, que dejes volar tu imaginación y recuerdes historias olvidadas o sueñes situaciones imposibles y que, si quieres, se las cuentes. Y te cuentan algo de ellas, un simple detalle en el que quizá te reconozcas. Luego, siguen su camino y se alegran si les acompañas, o te abrazan y te dicen dónde puedes encontrarlas. Y si algún día tienes alguna duda, podrás comunicársela. Y también podrás invitarlas a comer.

De todo ello, quizá surja una amistad de las que alimentan la vida. Y hasta podrías llegar a ser amigo de sus amigos.

Pero ahora sabes que la sabiduría muere si no se comparte.

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Un robo a la ciudadanía de Moguer

Hoy, 25 de octubre de 2014, se está celebrando en esa ciudad de Huelva la conmemoración del LVIII concesión del Premio Nobel a Juan Ramón Jiménez, “un acto de amor, honra y memoria tanto a su autor como a su esposa, Zenobia Camprubí y por extensión a la propia literatura y los libros”, según dicen sus organizadores. Se le ha dado en llamar LAS VOCES DE PLATERO y sus organizadores dicen que “conjuga las sensibilidades de más de ochenta personas -algunas de ellas provenientes de distintas localidades españolas como Madrid y Murcia…”, aunque la mayoría viene de Sevilla y Huelva. Quienes lo organizan son unas personas que formaron parte del Proyecto Fahrenheit 451 y que narraron en aquel PRIMER ENCUENTRO DE PERSONAS LIBRO PLATERO Y YO en 2008 (http://www.youtube.com/watch?v=lq5LaJYKsrk y otros vídeos). LAS VOCES DE PLATERO, una copia de aquel encuentro, es algo para el pueblo de Moguer, pero (aunque parezca que sí se hace al contar con algunas asociaciones de la ciudad) sin él.

El Proyecto Fahrenheit 451 (las personas libro) ofreció algo bien distinto: el proyecto PERSONAS LIBRO PLATERO Y YO. La finalidad era ir más allá del Año Platero y de la participación en lengua castellana, ir más allá de Moguer. Pretendía crear un célula de personas libro en esta ciudad que funcionara con total libertad según sus criterios y desde la filosofía solidaria y sin fronteras del Proyecto Fahrenheit 451 para que ya todos los años ellas mismas pudieran invitar a personas de todo el mundo a que participaran en el ENCUENTRO DE PERSONAS LIBRO PLATERO Y YO, que se haría con una afluencia a Moguer y con participación vía Internet y en tantos idiomas como está traducida dicha obra. Estaba ideado para llegar a todas las bibliotecas y centros educativos del mundo. No, PERSONAS LIBRO PLATERO Y YO no se caracterizaba por buscar espectáculos ni por una actitud de provincianismo. Era un proyecto ambicioso, pero posible. Un proyecto basado en la ciudadanía y sin fronteras. Era una propuesta para el pueblo, pero con el pueblo.

Sin embargo, con LAS VOCES DE PLATERO se hará algo puntual de un solo día y desde el protagonismo principal de gentes que no son Moguer, que pasarán una jornada agradable llena de aplausos autocomplacientes para, a partir del siguiente día, recordarlo con vídeos subidos a Youtube y un: “¡Mira la cosa tan bonita que somos capaces de hacer (la hemos copiado, pero no se lo digas a nadie que luego todo se sabe)!”. Quienes lo han organizado son personas que recibieron formación en el uso de la Palabra Vinculada gracias al dinero público y al particular esfuerzo que puse en ello. Cada una de esas personas sabe en lo más íntimo que esto es muy cierto, aunque ahora no lo quieran recordar porque no les conviene.

Un día, cuando se les habló de que, al haber comprobado que el Proyecto Fahrenheit 451 es muy eficaz en el campo educativo y en el social (no solo en el cultural), teníamos que hacerlo llegar a todos los lugares y personas del mundo, estas personas (aunque decían que les hacía mucho bien) decidieron que no tenían por qué ayudar a que  llegara a otros lugares y personas. Se negaron al diálogo y solo dijeron que estaban bien como estaban. Pretendían servirse de él para satisfacer necesidades individuales (algo para lo que también fue ideado este proyecto, razón por la cual ha de ser ofrecido a cuantos más individuos mejor, aunque estén en los lugares más alejados). Sin más complicaciones, escribieron una breve nota informativa con faltas de ortografía que me enviaron en un burdo correo electrónico sin firmar (ni se dignaron a mantener una conversación, aunque solo fuera telefónica, en la que pudieran recibir respuesta), no participaron en un debate para aclarar las cosas, no contestaron a las cartas que les envié, se cambiaron de nombre (que se basa en el proyecto multilingüístico PERSONAS LIBRO DE BABEL), se quedaron con el equipo de sonido que les habíamos aportado para que dieran a conocer el Proyecto Fahrenheit 451 (no para otros usos), no cumplieron con lo que los estatutos de la original asociación (que era de personas libro) exigían, se quedaron con todos los contactos que como personas libro habían conseguido y, con total impunidad, llegaron a hacer en Moguer lo mismo que las personas libro hicieron en 2008, pero con otro nombre, claro está. ¡Qué actitud tan mezquina! ¡Qué deshonestidad!  ¡Y qué estrechez de miras, porque, llamándose la Biblioteca de Babel podrían pedir la Luna, ir a buscarla. Pero no tienen acero. Ni acero ni plata de luna.

PERSONAS LIBRO PLATERO Y YO es algo más que el evento de un día, es un proyecto de futuro que pretende, pretendía (han impedido su realización) incardinarse en la población moguereña para que esta lo hiciese suyo, como lo han hecho suyo gentes de muchas ciudades de Italia (ejemplo de buena organización).

Este proyecto, que pretendía crear una célula de personas libro en esta ciudad que funcionara con total libertad según sus criterios y desde la filosofía solidaria y sin fronteras del Proyecto Fahrenheit 451, después de darle el visto bueno, fue rechazado sin contemplaciones por Antonio Ramírez Almanza, director de la Fundación Zenobia-Juan Ramón Jiménez. Ya había establecido contacto con la bibliotecaria de Moguer para concretar mi viaje y mi trabajo, cuando el director de la Casa Museo me escribió en un correo lo siguiente:

“Se iniciaron las conversaciones para este proyecto pensando que no tendría costes, pero al ver que sí los hay, me dicen que es inviable”.

Yo estaba dispuesto a realizarlo y le hice una oferta:

“Y también manifiestas que no encontráis `viabilidad presupuestaria´. Pues bien, te hago una propuesta, que, como director de la fundación, puedes hacer llegar al Ayuntamiento de Moguer, a la Diputación y a la Junta de Andalucía. Mi idea es hacer un trabajo intensivo de una semana en Moguer para crear esa célula y que pueda organizar todos los años un encuentro de personas libro en torno a Platero y yo. (…) Yo no cobraría por mi trabajo ni un céntimo, pero la administración tendría que asumir los gastos reales de desplazamiento y estancia (una pensión barata y limpia y un menú sano de obrero)”.

En ese mismo correo decía: “Habría un encuentro, que se llamaría II ENCUENTRO DE PERSONAS LIBRO PLATERO Y YO. Lo convocaría la célula de personas libro de Moguer. No se haría ese otro encuentro organizado por las antiguas personas libro, pero se las invitaría para que participasen en este encuentro, con el fin de aunar fuerzas. Si esas personas narradoras consideran que es bueno que haya una célula de personas libro en Moguer, supongo que darán la bienvenida a mi propuesta. ¿Qué piensas sobre lo que te propongo? Sería recuperar la esencia del proyecto que os presenté, hacerlo posible, enganchar con el esfuerzo de hace unos años, integrar a las personas que gozan narrando a Platero y yo, crear un célula en Moguer para que Platero y yo se celebre sin fronteras”.

No hubo contestación a esta propuesta.

Por ello, porque aunque se lo pregunté varias veces en otros correos, no me respondió y no puedo saber si este señor hizo llegar mi propuesta al Ayuntamiento de Moguer, a la Diputación y a la Junta de Andalucía. No sé nada. Prefirió el silencio y permitir este otro acto puntual, un espectáculo en vez de una acción dinamizadora en Moguer en torno a un proyecto con muchas posibilidades. Y esto es un robo. No me refiero a que las antiguas personas libro roben una idea. Las ideas no deben estar protegidas por ninguna propiedad intelectual, porque mueven el mundo. Sin duda, habrá belleza en ese acto. Ya la hubo en 2008, un evento que sugerí y en el que participé (dirijo teatro y sé las posibilidades de las acciones públicas de las personas libro, de sus puestas en escena). Hay belleza en cada acto similar de las personas libro, sea en Florencia, Bari, Valdepeñas…

Claro está, no ha de importarme que imiten una idea que fue elaborada por mí, ya que el monopolio o derecho de exclusiva de las ideas conllevaría la imposibilidad de desarrollo de la sociedad. No me importa que no mencionen quién fue el creador de la idea, que no es cuestión de egos, sino de realizar una eficaz dinamización sociocultural a partir de los libros y la lectura. En realidad, me refiero a que tanto el director de la Fundación como esas gentes que han organizado este evento roban al mismísimo pueblo de Moguer, a su ciudadanía. Algunas personas se escandalizarán, pero que no duden en presentar una denuncia ante los tribunales. Al menos, podría encontrarme con ellas, verlas por fin cara a cara y explicar en un juicio las razones que me llevan a pensar y manifestar que esto es un robo, en lugar de recibir el silencio interesado como única respuesta.

Aunque he recibido asesoramiento y consejo para poner trabas a dicho acto, he decidido no hacerlo. Sin embargo, sí quiero expresar mi pensamiento. Al menos, “me queda la palabra”.

Y lo llamo robo, porque lo que se roba no es una idea, sino la posibilidad de usar esta idea de las personas libro para que esas personas de esa población de Huelva ejercieran el derecho a la palabra, para organizarse y organizar actos y acciones valiéndose de Platero y yo o de cualquier otro libro que esté escrito por una persona del lugar más recóndito, para trabajar el encuentro de personas a partir de un vínculo sincero, para trascender las fronteras e, incluso, ir más allá de un libro tan precioso como Platero y yo. El Proyecto Fahrenheit 451 es un movimiento de la ciudadanía para la ciudad, que así vive más libremente. No es una manera fácil de hacer espectáculos para conseguir aplausos. Esos aplausos que sirven para que no se puedan oír los silencios.

Soy una de aquellas personas que vivieron la llamada Transición, y hubo un poema que me caló profundamente y que, por supuesto, alimentó la idea de las personas libro. Ahí van unos algunos versos:

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.
 
Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.
 
Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
 
Hago mías las faltas.  Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto y canto, y, cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.
 
Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica que puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.
 
No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.
 
Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.

 

Si alguien no comprende que los encuentros de personas libro no son un lujo cultural de neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden, y no toma partido hasta mancharse, yo maldeciré su cantar, porque no puede ser sin pecado un adorno.

Aviso para navegantes: Si eres una de esas personas que se llenan de calma y reservan del mundo solo un rincón tranquilo, el proyecto de las personas libro no es para ti.

Madrid, 25 de octubre de 2014

Antonio Rodríguez Menéndez

Portada Platero y yo

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Día de la Biblioteca 2014

El día 24 de octubre el Proyecto Fahrenheit 451 (las personas libro) estará en el día de la biblioteca, en la Biblioteca Pública de Zamora.

Más información: http://www.bibliotecas.jcyl.es/web/jcyl/BibliotecaZamora/es/Plantilla100Detalle/1284212879708/_/1284375149303/Comunicación

Cartel Día Biblioteca 2014 Zamora

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Nuestro proyecto en eldiario.es

Gracias a Laura Albor por su artículo sobre nuestro proyecto:

Y la ciencia ficción se hizo realidad… Las personas-libro de Fahrenheit 451 están entre nosotros

 

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Las personas libro en la Noche en Blanco de Sevilla

El viernes 3 de octubre, de 20:30 a 22:00, en el Patio de la Calle Betis del Centro Cívico de las Columnas (Pureza 79), las personas libro participarán en la noche en blanco de Sevilla para animar a la población de esta ciudad a sumarse al Proyecto.

Si eres una de esas personas que se llenan de calma y reservan del mundo solo un rincón tranquilo, es probable que este proyecto no sea para ti.

Para más información, visita http://sevillasemueve.org/nocheenblanco2014/centro-civico-las-columnas/

La Biblioteca de Babel, signo del Proyecto.

La Biblioteca de Babel, signo del Proyecto.

Los paraguas naranjas

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ACERCA DE CÓMO NOS ORGANIZAMOS LAS PERSONAS LIBRO

 

“La organización es flexible, fragmentaria y dispersa (…) pero no gobernamos las cosas. Somos una la rara minoría que clama en el desierto (…) quizá podamos ser útiles al mundo”. Ray Bradbury, Fahrenheit 451

 

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